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Reseña del X Sínodo General Ordinario de los Obispos


 

 

 

ENTREVISTA AL SR. OBISPO DON MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN POR EL PERIÓDICO AM, Lunes 28 de agosto de 2006 / Lorena Meeser

 

S.E. Mons. Mario De Gasperín Gasperín

IRRADIANDO A CRISTO

Desde siempre el hombre ha buscado a Dios, ya que por naturaleza y por vocación es un ser religioso. El Obispo Mario de Gasperín ha vivido en comunión con Dios.

Desde 1989, que llegó a vivir a nuestro estado ha trabajado con energía y con experiencia en favor de la restauración de la unidad cristiana, convirtiéndose en una figura clave en las acciones de la Iglesia Católica en Querétaro. Actualmente es el octavo obispo de esta diócesis.

Don Mario de Gasperín Gasperín tiene la habilidad de descubrir la belleza en las cosas, de reconocer la verdad en los significados y la bondad en los valores. Debido a su gran desarrollo espiritual es un ser que transmite amor y paz a la gente que lo rodea.

Nos recibió muy amablemente en su oficina en donde tuvimos una plática exclusiva para conocer la vida de un hombre sencillo, humilde, amable, sincero, franco, estudioso y amante de Mozart que ha consagrado su vida a Dios.

UNA VIDA DEDICADA A DIOS

Mario de Gasperín nació en Córdoba, Veracruz, el 18 de enero de 1935. Cursó sus estudios Humanísticos y de Filosofía en el Seminario de Jalapa; de Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma; y de Sagrada Escritura en Pontificio Instituto Bíblico de Roma, en donde obtuvo las Licenciaturas en Teología y Sagrada Escritura. Ha publicado tres folletos de Catequesis Pre-Sacramental sobre Bautismo, Confirmación y Matrimonio.

Además del español y los idiomas clásicos (latín, griego y hebreo), conoce el italiano, el francés, el alemán y el inglés.

Fue ordenado sacerdote en Roma el 30 de octubre de 1960, a la edad de 25 años.

Después de la Ordenación Sacerdotal, desempeñó los siguientes cargos en la Arquidiócesis de Jalapa:

  • Prefecto de Disciplina y Profesor de Idiomas Clásicos en el Seminario de Jalapa.

  • Prefecto de Estudios en el mismo Seminario de Jalapa.

  • Profesor de Exégesis del Antiguo y Nuevo Testamento, de Eclesiología e Historia de la Salvación en el Seminario Mayor de Jalapa.

  • Párroco de San Antonio de Padua, Jalapa.

  • Párroco de San José, Jalapa.

  • Miembro de la Comisión Diocesana de Liturgia.

  • Presidente del Consejo Presbiterial.

  • Decano del Decanato de Jalapa.

  • Miembro de la Comisión Litúrgica Metropolitana.

El 18 de junio de 1983 fue nombrado Obispo de Tuxpan por Juan Pablo II y el 4 de agosto del mismo año fue consagrado.

En abril de 1989 Su Santidad Juan Pablo II lo traslada a la Sede Episcopal de Querétaro, tomando posesión de la Diócesis el día 5 de mayo del mismo año.

En el trienio 1982-1984 es Vocal de la Comisión Episcopal de Evangelización y Catequesis; para el trienio 1992-1994 es nombrado como Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Bíblica y Vocal de la Comisión Episcopal de Evangelización y Catequesis, para el trienio 1994-1994 es nombrado Segundo Vocal del Consejo de Presidencia y ratificado para el trienio también Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica y Representante de la Región Pastoral Bajío.

Para el trienio 2004-2006 funge como Vocal de la Comisión Episcopal de Pastoral Bíblica.

CAMINO CON CORAZÓN

—¿Qué lo motivó a ser sacerdote?

Monseñor de Gasperín: Un llamado de Dios, que es difícil expresar, pero Dios se sirvió de un sacerdote que iba a la Parroquia en donde yo estaba en Córdoba y me invitó al seminario, al cual ingresé debido a las ganas que tenía de estudiar y de superarme. Después se fue abriendo poco a poco el camino hacia la vocación sacerdotal, fue un proceso de ir separando horizontes, hasta que se me ofreció la posibilidad de ser sacerdote y acepté.

—¿Cómo llega de Veracruz a Querétaro?

Yo estuve 20 años en Jalapa como maestro en el seminario, y 14 años en una parroquia. El Papa Juan Pablo II me invitó a ser Obispo de Tuxpan, acepté y estuve 6 años en esa Diócesis tan hermosa. Después me pidió que si prestaba ese servicio aquí en la Diócesis de Querétaro y le dije que sí. Y de esta forma me vine a vivir a Querétaro hace 17 años, con mucho gusto y a la vez con mucha preocupación, ya que era una Diócesis con mucha tradición, con grandes valores, con una historia muy rica tanto en el aspecto religioso como en el cívico y una ciudad en expansión y crecimiento. Confieso que me vine con temor, y con mucha esperanza.

Encontré unos feligreses muy dispuestos a colaborar, unos sacerdotes muy generosos y colaboradores muy activos con quienes hemos realizado un plan de pastoral. Y aquí estoy a su servicio.

—¿Cuál ha sido el reto más importante en su vida sacerdotal?

Yo creo que mi vida dentro del camino sacerdotal ha sido normal. Desde luego esos momentos de decisión son graves, dejar una parroquia, dejar una diócesis para pasar a otra, son momentos difíciles, pero cuando uno se pone en las manos de Dios, nos abre el camino. No puede decir que haya tenido momentos especialmente difíciles, que no han faltado algunos. Pero son dentro de la normalidad de una vocación, de un servicio como el que presta un sacerdote o como el que presta un obispo.

— ¿Cómo motiva a nuevos jóvenes para el sacerdocio?

Cuando a los jóvenes se les presenta la imagen, la vida y el ejemplo de Jesucristo, escuchan el llamado de Dios. Dios ha puesto en el corazón de los niños y de la juventud su inmensa generosidad, y a pesar de todos los obstáculos que van encontrando que el llamado de Dios es más fuerte.

—¿Qué opinión le merece Benedicto XVI?

Extraordinario, yo lo conocí cuando era Cardenal, una vez que tuve oportunidad de ir a tratar un asunto con él allá en el Vaticano, en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero ahora que fue elegido Papa, tuve la oportunidad de ir con los obispos mexicanos a la visita ad limina, a la cual vamos los obispos cada cinco años a rendir cuentas y a tener un diálogo pastoral con el Papa. Es un personaje extraordinario, de una gran cordialidad, con gran intuición, con una delicadeza y un respeto enormes. Concretamente tiene un interés muy acentuado sobre la situación de México y de la Diócesis.

—¿Cómo definiría el papel que juega la mujer dentro de la Iglesia?

La mejor definición de la dignidad, del papel y de la función de la mujer en la Iglesia es la Virgen Santísima, ningún ser humano después de Jesucristo ha merecido tantas alabanzas, tanto aprecio y tanta veneración como ella. Yo creo que tenemos que ver a la mujer desde ese trasfondo, desde ese vitral que es la Virgen Santísima ya sea la madre, la esposa, la hermana o la hija, debemos de tener ese respeto con que Dios la trató.

—¿Cuál es el papel que los católicos deben asumir cuando aparecen discusiones en la academia y en el espacio público, como el caso de la píldora del día siguiente?

Lo que pide la Iglesia es que se respete la dignidad de la persona humana, el derecho a la vida desde el primer momento de su concepción hasta su término natural. La Iglesia siempre va a rechazar todo aquello que sea introducir elementos contrarios a la vida que afecten o que denigren la dignidad de la persona humana. La ciencia tiene progresos maravillosos, pero debe estar al servicio de la vida y de la persona, más nunca en su contra.

—¿A qué se debe el debilitamiento de las familias en los últimos años en nuestro país y en el mundo entero?

Hay muchas familias debilitadas, desde la carencia de valores morales y espirituales, hasta situaciones de economía, de subsistencia, de salud y de trabajo. De hecho muchas familias se dividen, se separan o quedan fracturadas por cuestiones del fenómeno migratorio, que es algo muy complejo que atañe a la familia y le afecta.

La Iglesia quiere fortalecer los nexos familiares por medio de los valores cristianos entre los esposos, los padres y los hijos para que se salvaguarde esa célula que es fundamental para la sociedad y para la Iglesia.

LA PROFESIÓN DE LA FE

—¿Cuántas parroquias ha creado y a cuántos sacerdotes ha ordenado desde que fue nombrado obispo?

Acabo de fundar la parroquia número 100 de las que cuenta nuestra Diócesis de Querétaro, de las cuales yo he erigido 34, la mayor parte en la ciudad de Santiago de Querétaro y he ordenado unos 130 sacerdotes, en estos 16 años. Dios nos ha bendecido con sacerdotes.

—Usted tuvo la suerte de estar en Roma con Juan Pablo II, ¿qué nos puede contar de esa experiencia?

Me tocó dos veces la visita ad limina con el Papa Juan Pablo II cuando yo era Obispo de Tuxpan y después siendo Obispo aquí de Querétaro. Eran unos encuentros muy cordiales, con mucho cariño. Recuerdo que le llevé una imagen muy hermosa de la Virgen de Guadalupe con otros regalos que algunos fieles me dieron para entregarle y cuando vio la imagen de la Virgen me dijo emocionado ésta es para mí, el mostraba siempre este cariño hacia la Virgen de Guadalupe y hacia nuestra patria.

—¿La Iglesia considera peligrosos a los medios de comunicación?

Los medios de comunicación han sufrido un desarrollo enorme, porque se han afectado de esta tecnología tan impresionante y desde luego aquí hay que decir que es una bendición de Dios, que son dones de Dios, el disponer de tantas herramientas de comunicación para los seres humanos. El evangelio es comunicación y la Iglesia los ve con buenos ojos.

Otra cosa es el uso que cada uno de nosotros haga de estos medios. Hay quien abusa de ellos, hay quien los usan para hacer el bien y sobre todo para difundir los valores y promover la paz, la concordia, la dignidad de la persona y los derechos humanos. La Iglesia ve todos estos medios como un don de Dios y siempre invita a un uso responsable de los mismos.

—¿Qué consecuencias tendría la regulación de la eutanasia en México?

La Iglesia pide respeto a la vida, desde su concepción hasta su fin natural. La palabra eutanasia es una palabra falaz, porque significa buena muerte o dulce muerte. Y en el término que se usa ahora es una muerte provocada, no natural y eso no lo ve factible la Iglesia puesto que la vida merece el respeto porque su origen está en Dios, el es el señor de la vida, Él la da y Él la recoge.

—Cuando la Iglesia se establece como poder, ¿empieza a corromperse?, ¿cómo maneja el poder la Iglesia?

No quisiéramos hablar de poder dentro de la Iglesia, más bien de autoridad y como servicio, como la entendió y como la proponer Jesucristo en su Evangelio. La autoridad viene de una palabra latina que significa aumentar, hacer crecer. Se concibe como un servicio a las personas, a las comunidades, a la humanidad para hacerla crecer y para esto necesita ciertas normas, leyes y reglas que hay que observar, pero siempre en bien de la persona. El poder ya implica un cierto dominio, una cierta violencia que hay que ejercitar y eso no queremos que se dé dentro de la Iglesia.

—¿Cómo domina las pasiones humanas un sacerdote?

Hay toda una educación, la palabra virtud que se opone a las pasiones desenfrenadas viene de una palabra que significa fuerza y fortaleza. Se propone un ideal, se dan las razones y después se va ejercitando, de modo que se vaya formando una repetición de acción y se van formando virtudes y por medio del ejercicio de las virtudes se van superando las pasiones humanas y sobre todo este esfuerzo humano, está la gracia de Dios, porque Dios nos ayuda y al que recurre a Él, no le niega su gracia y su auxilio.

—¿Cuál es su opinión de los pederastas?

La pederastia es una degeneración que es reprobable en cualquier situación y en cualquier persona. A todas las personas se les merece un enorme respeto y más aún desde el punto de vista del cristianismo que el cuerpo humano es un templo vivo del Espíritu Santo.

—En cuanto al tema de la homosexualidad, y a raíz de algunos escándalos que se han hecho públicos recientemente, ¿qué opina del papel que ha tomado el Papa con sus obispos a nivel mundial al respecto?

Es un tema muy complejo que la prensa ha manejado de muchas maneras, sería muy difícil dar una apreciación precisa de los casos que se han tocado y que han salido a la luz pública. La Iglesia ha manejado con gran respeto a las personas y al mismo tiempo haciendo la debida justicia.

—¿Qué opina de tantas sectas protestantes que se abren como comercio y que inducen vivir un mundo marcado por el relativismo de los valores?

Sí, se ha desatado una especie de supermercado de religiones, de ofertas. Por una parte esto responde a una necesidad del ser humano, a una búsqueda de valores y de Dios. Por otra parte también nos deja ver que los valores cristianos que han sido capaces de formar toda una civilización y de generar una enorme cultura a veces se encuentran opacados, ocultos o deteriorados, entonces surgen todos estos movimientos con sus ofertas parciales. Lo peligroso de eso es que nunca llegan a satisfacer por completo el deseo religioso del hombre y siempre lo dejan a la mitad del camino y generalmente después degeneran en un agnosticismo, en una indiferencia religiosa y eso es peor.

—Cree usted que la jerarquía eclesiástica está siendo hoy en día un ejemplo de congruencia a los valores y principios que se profesan en la Iglesia Católica?

Los obispos y los sacerdotes de Querétaro estamos haciendo un esfuerzo, estamos revisando nuestra conducta, nuestro servicio, nuestros planes de pastoral, acabamos de tener un retiro de tres días en donde cada tres meses se revisa nuestro servicio ante la comunidad.

Escuchamos también a los laicos, a los grupos y a los movimientos, de modo que tengamos un interlocutor y podemos servirlo mejor, eso es lo que puedo decir con toda sencillez.

—Platíquenos algo de las misiones de la Iglesia Católica en el mundo.

La labor de la Iglesia en el mundo es extraordinaria. En el servicio de la caridad tuve la oportunidad de participar en el Sínodo de los Obispos en el 2001 en Roma, había obispos de todo el mundo y por ejemplo la Iglesia en África crece con un ritmo muy acelerado, un obispo decía que era la única esperanza de desarrollo, de dignidad, de crecimiento y de libertad. Pero nos decía que eran pocos sacerdotes y que contaban con muy pocos recursos.

Es una Iglesia en expansión, pero muy necesitada del compromiso de todos los católicos. El último dato que tengo, es que el 27.5% de la atención y curación del SIDA en África lo está atendiendo la Iglesia Católica, casi un 30% de los hospitales y los centros de atención de esta enfermedad está en manos de la Iglesia Católica, yo creo que eso es algo maravilloso.

Nos cuesta mucho dar a conocer estos datos, pero el trabajo real es muy grande. Las Misioneras Marianas acaban de abrir una misión el Centro de África y tienen misiones en Bolivia y Ecuador, en la selva amazónica.

—¿Qué opina de la visita de Ratzinger a Israel en este momento, por su gran convicción de la paz mundial?

Es una visita difícil y arriesgada, pero al mismo tiempo muy esperanzadora. Con Israel nos unen lazos muy profundos puesto que Jesús viene de ese lugar y como decía Juan Pablo II, somos hijos de Israel, ya que son nuestros padres en la fe. Tenemos esos lazos históricos muy profundos con este pueblo que quisiéramos estrecharlos y al mismo tiempo ser un instrumento de diálogo y de concordia con los otros pueblos con los que el cristianismo está comprometido.

Si llega a concretarse esta visita del Papa debe ser en este sentido, de ser un instrumento de paz para Israel y de concordia para todos los pueblos.

—¿Cómo percibe la situación sociopolítica actual en México?

Difícil, pero esperanzadora, yo pienso que son dolores como de crecimiento, la democracia se va consolidando, necesita mayores espacios. Nosotros necesitamos mayor experiencia y reflexión sobre lo que está pasando, pero la sensatez y la sabiduría del pueblo mexicano nos va a llevar a salir adelante y fortalecidos en la democracia.

UN POCO DE SU VIDA

—Platíquenos un poco de sus padres y de su familia.

Mi padre se llamaba Modesto, mi mamá Margarita. Mi padre vino del norte de Italia, muy joven, después se nacionalizó mexicano y se casó con mi madre y todos nosotros somos muy mexicanos. Somos ocho hermanos, siete hombres y una mujer, todos están en Córdoba. Yo soy el mayor de los hombres, después sigue Hugo, Ramiro, Rubén, Rodolfo, Gino y después Graciela.

Mi padre vino con un grupo que invitó a trabajar Porfirio Díaz para trabajar en el campo, y llegaron a sembrar café. Fueron de los primeros cultivadores de café, hace más de 120 años. Toda la vida mi papá tuvo su parcela y trabajó en el campo, especialmente en Veracruz y concretamente los cafetaleros. Los abuelos de mi madre habían venido en una expedición anterior de Italia, pero nosotros todos nacimos aquí, veracruzanos y mexicanos y ahora queretanos.

—¿Cómo tomaron sus papás la decisión de ser sacerdote?

Siempre con mucho respeto, con esfuerzo para sostener a un hijo en el Seminario. Yo estuve siete años en Roma, y allá me ordené como sacerdote, mis padres no pudieron asistir. Cuando me ordené obispo en Tuxpan fue un momento muy emocionante para ellos pues nunca habían visto a su hijo en una ceremonia de ordenación. Y después me acompañaron cuando fui recibido muy calurosamente en el estadio Corregidora aquí en Querétaro.

—¿A qué jugaba de chico?

De muy chico a las canicas como todos los niños. En el Seminario jugábamos muchos deportes, como el basquetbol, teníamos encuentros muy célebres, en Jalapa, con las facultades de la Universidad Veracruzana sobre todo con la Facultad de Leyes que eran muy buenos para el basquetbol. Después con la Normal Veracruzana que tenía un buen equipo de futbol. Todos los años teníamos encuentros que eran famosos en Jalapa. Y también jugaba béisbol cuando la Liga Invernal Veracruzana estaba en su esplendor porque después ya vino a menos. Gracias a Dios me dio salud para ejercitarme en esos deportes.

—Algunas de las personas más importantes en su desarrollo profesional.

Quisiera recordar con especial cariño a quien fue mi párroco en  Córdoba quien después fue el Obispo de Tuxpan, del cual fui yo sucesor: Monseñor Ignario Leonor Arroyo, él me bautizó, en una casa particular, después de que fue a celebrar un funeral y me dio un papel. Posteriomente saqué mi boleta de bautizo.

Eso sucedió en 1936, en tiempos de la persecución religiosa. Y después Dios quiso que yo fuera su sucesor como Obispo de Tuxpan. Él fue un gran párroco y un magnífico obispo.

—¿Cuál es su comida favorita?

Siendo obispo uno acepta y come con mucho cariño todo lo que le dan a uno las personas. No tengo ninguna comida favorita.

—¿Qué hace en sus ratos libres?

Me gusta mucho leer, yo estuve 20 años de maestro en el Seminario, para mí los libros eran el pan nuestro de cada día. Durante 20 años di clases de Teología y de Sagrada Escritura en el Seminario de Jalapa, y se me quedó la costumbre de leer libros y estudiar. Para mí es parte sustancial de mi vida dedicarme a leer.

—¿Cuáles han sido algunas de sus experiencias más emotivas en Querétaro?

Desde luego el recibimiento; los grandes acontecimientos como el Aniversario de la Coronación de la Virgen del Pueblito en el estadio, fue un momento muy importante; los encuentros con la juventud; el Congreso Juvenil Misionero; hace unos días estuve en el Barrio del Tepetate celebrando a San Roque, un barrio muy populoso, muy queretano, lleno de tradiciones. Estuve saboreando los panes que hacen los panaderos.

Desde luego ver cómo va creciendo el Seminario, los momentos de la Ordenación Sacerdotal, acabo de ordenar seis nuevos sacerdotes, para un obispo es un momento de cumbre de su vida y de su ministerio, el dar a la Iglesia sacerdotes.

—¿Cómo es un día en su vida?

El día de hoy me levanté al cuarto para las seis de la mañana, después del aseo personal, celebré la misa ya que no tenía compromiso fuera, atendí un grupo de personas con las cuales desayuno los lunes. Hace un rato estaba atendiendo a sacerdotes, después tuve esta entrevista, en la tarde suelo ir al Seminario, al Curso Introductorio, visitar alguna parroquia, algún sacerdote enfermo y así se me va el día y el momento que me queda para leer y oír un poco de música, sobre todo a Mozart que me gusta mucho.

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