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HOMILÍA DEL SR. OBISPO

DON MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN, OBISPO DE QUERÉTARO

EN LA LLEGADA DE LA 50 PEREGRINACIÓN DE MUJERES AL TEPEYAC

Ciudad de México, 20 de Julio de 2008


EN LA BASÍLICA DE GUADALUPE

Audio de la homilía.

 

Hermanas peregrinas:

1. “¡Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor; ya están pisando nuestros pies, tus umbrales Jerusalén!” Así cantaba el israelita piadoso, al acercarse a la ciudad santa de Jerusalén, tras un largo caminar. Este mismo gozo lo experimentamos nosotros, Hermana(o)s Peregrina(o)s al acercarnos a esta casa bendita de nuestra Madre Santísima, aquí en el Tepeyac. De  la boca de su Hijo escuchamos durante el camino esas palabras reconfortantes: “Vengan a mi todos los que están cansados y fatigados por la carga, que yo los aliviaré; porque mi yugo es suave, y mi carga ligera”. Bienvenida(o)s toda(o)s a la Casa del Señor, a la casa de María ¡Aquí revive nuestro corazón! 

2. La santa palabra de Dios, el libro de la Sabiduría, nos invita a confesar el poder, la fuerza, la justicia y la misericordia del Señor: “No hay más Dios que Tú, Señor, que cuidas de todas las cosas… Tu poder es fundamento de tu justicia, y porque eres Señor de todos, eres misericordioso… Siendo Tú el dueño de la fuerza, juzgas con misericordia y nos gobiernas con delicadeza”. Sólo quien tiene fe en Dios, Señor de todos, puede juzgar con justicia, al mismo que usar de misericordia. Ser justo es atributo divino, que el hombre sólo obtiene sometiéndose a Dios, soberano de todos. Quien se somete a Dios, usa también de misericordia y así, “el Señor enseña a su pueblo que debe ser humano”. Sólo quien obedece a Dios, es plenamente humano y respeta los derechos humanos. 

3. Durante estos días de peregrinación, hemos orado y escuchado la palabra de Dios; hemos pedido perdón de nuestros pecados y prometido ser mejores; caminando hemos hecho un alto en nuestra vida y un propósito de ser gente de bien. En una palabra, Dios ha sembrado en nuestro corazón la semilla santa de su palabra; el trigo bueno de la Palabra de Dios. No dejen que renazcan las malas yerbas, la cizaña, porque abunda en el camino de la vida. Hay muchos “obradores de maldad, partidarios del maligno”, dice Jesús, que siembran las malas yerbas en medio del trigo. Esos que “inducen a los hombres al pecado” el día de juicio serán “arrojados al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación”. En ustedes, desde su bautismo, la Iglesia sembró trigo bueno en su alma. El trigo bueno es Jesucristo. Si lo aman y obedecen sus mandamientos, brillarán, el día de juicio final, “como estrellas en el firmamento, como el sol en el Reino del Padre”. Cada una(o) de ustedes puede llegar a ser como una de las estrellas que adornan su manto de la Virgen María. El fiel cumplimiento de los Diez Mandamientos, es la mejor contribución que Ustedes pueden hacer a la sociedad.  La salvación de nuestra patria está en el cumplimiento de los Mandamientos de la ley de Dios y en rezar y vivir el Padrenuestro. 

4. Su señor Obispo les agradece su fe en Dios, su amor a la Virgen María y su fidelidad a la santa Iglesia. Dios la(o)s bendiga, la(o)s acompañe en su vida, cuide de su familia y les conceda un feliz regreso a sus hogares. Un recuerdo y una oración ante la Virgen de Guadalupe por todos los hermanos migrantes. Que la paz de Dios y el cariño de la Virgen Santísima llenen su corazón. Que así sea.

 

Mario de Gasperín Gasperín

Obispo de Querétaro

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