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HOMILÍA DEL SR. OBISPO

DON MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN, OBISPO DE QUERÉTARO

MIÉRCOLES DE CENIZA

Santa Iglesia Catedral, Santiago de Querétaro, Qro., 21 de Febrero de 2007


La Santa Liturgia de este día nos marca el inicio de la Cuaresma como  tiempo de gracia, como tiempo favorable para recibir el perdón de Dios, para reconciliarnos con Dios, para reconciliarnos con el hermano, tiempo pues favorable para nuestra salvación. El Papa Benedicto en su mensaje para la Cuaresma de este año, nos invita a mirar al crucifijo, citando aquella frase de San Juan “Mirarán al que traspasaron” (Jn 19, 37), nos invita a ver a Cristo traspasado por nuestros pecados en la Cruz y desde su Corazón que fluye la Sangre y el Agua; el Agua del Bautismo que nos purifica con el Baño Bautismal; y la Sangre de la Eucaristía que nos reconcilia con Dios y nos da la Vida Eterna. 

En la Cuaresma tenemos que levantar nuestra mirada,  nos dice el Papa,  al Crucificado, para desde ahí,  de ese “Río agua viva” que brota de su costado, beber de esa fuente de salvación. Comos sabemos ya bien, la Cuaresma es un itinerario hacía la pascua, hacia los tres grandes días del Misterio Pascual, de la muerte de Jesús el viernes; de su santa sepultara el sábado y de su gloriosa resurrección, el domingo. Emprendemos con piedad, con fervor y con gratitud a Dios, porque esta cuaresma es un tiempo de caminar.  

El Papa nos invita especialmente a purificar nuestra mirada, ante el crucifijo, y también para poder ver esa otra imagen de Cristo sufriente en nuestros hermanos, su servidor también dirigió un Mensaje de Cuaresma a los fieles de nuestra Diócesis, donde los invito, inspirado desde luego en el Evangelio y en el Magisterio de la Iglesia, a poner en práctica los actos tradicionales de la Cuaresma, de penitencia, como son la oración, el ayuno, la escucha de la Palabra de Dios, la practica de la buenas obras, las Obras de Misericordia, que aprendimos en el Catecismo, las obras materiales de misericordia, dar de comer al hambriento, dar techo al que no lo tiene, recibir al peregrino, hacer las obras buenas materiales en  favor de nuestros hermanos  necesitados; las obras también de misericordia espirituales, consolar al enfermo y todas las demás que marca el catecismo que conocemos, son obras aconsejadas por la Iglesia, el tiempo de ayuno especialmente recomendado por Jesús en el Evangelio como acto especialmente agradable a Dios. 

Como saben ustedes el último Domingo de la Cuaresma, es el “Día de Caridad” lo que ayunamos y  ahorramos en nuestra economía, lo juntamos y al fin lo entregamos al obispo, para la caridad que hace el Obispo, en nombre de toda la comunidad cristiana, de toda la comunidad católica, es el “Día de la Caridad”.  

Como ustedes también conocen, hay una Institución que se llama “Caritas Diocesana”, que es la caridad del Obispo, que esta ahí en Vergara, y que ahí se atiende en la medida de lo posible las necesidades de los hermanos más pobres, gracias a Dios esta funcionando bien y cada año se va incrementando. Es necesario que como Iglesia, hagamos estos gestos, estos signos, de amor fraterno, como iglesia,  el obispo como Pastor Diocesano y cada una de las comunidades, por eso en el mensaje de Cuaresma les pido a las parroquias, inspirado en los que nos dice el Papa Juan Pablo II, en se Carta sobre el nuevo milenio, que tenemos que buscar nuevas formas, nuevas imaginaciones a la caridad, de modo que las parroquias y las comunidades, sean casas de oración, casas de comunión y también escuelas de caridad, por eso les recomiendo que en cada parroquia, se organice, desde luego cada uno la penitencia que debe de hacer, pero también como parroquia y también las diversas comunidades religiosas o colegios que vayan pensando en la Cuaresma, hacer un gesto significativo de caridad, de servicio, de ayuda al hermano necesitado, como puede ser atender un hermano en el hospital, costear alguna curación a un enfermo o rescatar a un hermano de la drogadicción, o de otros tantos vicios que hay por todos lados y tantas necesidades, pero que se haga un gesto comunitario de caridad  para que la Parroquia como tal se empeñe en este servicio a un hermano y el Señor nos mire a todos con ojos de misericordia, nos de su perdón, nos reconciliemos cada vez mas con El y cada vez podamos tener una convivencia mas humana, mas cristiana, como nos lo pide el Santo Evangelio, la Palabra de Dios. 

Con estas intenciones nos vamos a disponer para purificar nuestro corazón con este sacramental de la Ceniza, reconociéndonos polvo  y ceniza, sin embargo objetos de la misericordia de Dios.

Mario de Gasperín Gasperín

Obispo de Querétaro

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