LA SANTA CUARESMA
1. Con el rito de la imposición de la ceniza damos principio al
santo tiempo de Cuaresma. Reconocemos que, siendo “polvo y ceniza”,
seres frágiles y pecadores, dependemos de Dios y necesitamos
purificarnos para acercarnos a Él.
2. La Cuaresma es un camino hacia la Pascua. Es un tiempo de
purificación que dura cuarenta días, en recuerdo del ayuno de Jesús
en el desierto. Pero es, sobre todo, un camino de subida que conduce
al Monte santo de la Pascua. Es, pues, la Cuaresma un atravesar el
desierto, mediante el ayuno, la oración y la escucha de la Palabra
de Dios, y un esfuerzo de dominio de nuestras pasiones, una
preparación espiritual para celebrar la Pascua de Jesús. Sin la
celebración de la Pascua, la Cuaresma quedaría truncada. Debemos
llegar a estas fiestas limpios de pecado.
3. La tradición de la Iglesia nos recomienda la oración y escucha de
la Palabra de Dios. Nos haría mucho bien la asistencia a misa
diaria, llena de sabias enseñanzas. Oyendo la Palabra de Dios, se
nos manifiesta el verdadero estado de nuestra alma. De lo contrario
corremos el riesgo de engañarnos a nosotros mismos. El Evangelio es
el espejo para vernos el alma.
4. Es importante la mortificación, especialmente el ayuno. El Papa
Benedicto nos recuerda que el ayuno es para limpiar nuestra alma y
para ayudar al prójimo. El producto del ahorro del ayuno, se recoge
en la colecta de “Caritas” el cuarto domingo, y se destina a los
hermanos pobres. “El pobre es alguien que nos pertenece” (Juan Pablo
II).
5. La limosna complementa la oración y el ayuno. La caridad y amor
al prójimo corona nuestra mortificación. Abre nuestro corazón y
nuestra mano al hermano necesitado. Este tiempo es apto para
practicar las obras de misericordia.
6. La santa Cuaresma es tiempo de gracia y salvación. Nos dice el
Señor: “Mira; Hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y
el mal. Si cumples lo que te mando, amando al Señor tu Dios,
siguiendo sus caminos, cumpliendo sus preceptos… Vivirás y te
multiplicarás. El Señor te bendecirá… Elige la vida y vivirás” (Deut.
30, 15s).
7. La Cuaresma es tiempo para enderezar el camino y dirigir nuestros
pasos hacia el bien. Recordemos que toda crisis económica o social,
tiene sus raíces en una crisis moral. Muchas gracias.
Santiago
de Querétaro, Qro., Febrero de 2009