GRAN CELEBRACIÓN EN LA
PARROQUIA DE SANTA ROSA DE LIMA
POR EL XXV ANIVERSARIO DE
ORDENACIÓN SACERDOTAL DEL PBRO. ALFONSO MUÑOZ
Santiago de Querétaro, Qro.,
28 de Julio
de 2008
La Parroquia de Santa
Rosa de Lima, en Santa Rosa Jáuregui, se engalanó por la mañana del
día lunes 28 de julio al celebrar las bodas de plata sacerdotales
del Pbro. Alfonso Muñoz Torres, párroco del lugar, quien, ante la
presencia de la Virgen de los Dolores de Soriano, patrona diocesana,
agradeció a Dios tan grande don junto a sus hermanos presbíteros y
en comunión con su Obispo Don Mario De Gasperín Gasperín, quien
exhortó a los casi dos mil fieles presentes, a procurar siempre el
bien de sus sacerdotes.
Más de 80 sacerdotes se
unieron al gozo del P. Alfonso, quien agradeció de modo especial la
presencia de Mons. Florencio Olvera Ochoa, obispo de Cuernavaca; de
Mons. Salvador Espinosa Medina y del Padre Tomás Ramírez que en su
tiempo fueron sus formadores en el Seminario. Agradeció también a
Mons. Alfonso Toriz Cobián, de feliz memoria, por quien recibió la
gracia del sacerdocio y a Mons. Mario De Gasperín Gasperín por ser
su obispo y confiarle el cuidado de los fieles laicos.
Desde Durango y
Monterrey se trasladaron los familiares del P. Alfonso para
acompañarle en esta celebración de acción de gracias a Dios por su
sacerdocio.
D. Mario De Gasperín en
su homilía habló sobre la liturgia, ejercicio del sacerdocio de
Cristo:
"La liturgia cristiana, el sacrificio de Cristo
que celebramos, es el momento en que se abre el cielo sobre esta
casa de oración, se conecta el altar terreno con el celestial, la
Iglesia peregrina se asocia a la Jerusalén celestial, la santidad de
Dios se derrama sobre la comunidad presente, el coro humilde de
nuestra voces se une a los coros de ángeles y serafines, la gloria
imperfecta que tributamos a Dios se esclarece con la gloria que le
rinden los santos y redimidos en el cielo. Es el momento de la
perfecta glorificación de Dios y de la santificación del hombre que,
con humilde obediencia, se abre a la voluntad de Dios y asocia su
vida, con la fuerza del Espíritu Santo, al sacrificio de Cristo.
Aquí, en este altar, se unen, con su irrenunciable exigencia de
santidad, “el cielo con la tierra, lo humano con lo divino”. Aquí,
en el altar, se revive la escena de la zarza ardiente y todos
estamos invitados a descalzarnos el alma para dejarnos purificar por
el fuego del amor de Dios".
Al término de la
celebración, el P. Alfonso recibió una Bendición Papal con motivo de
sus 25 años de sacerdocio y una hermosa pintura en óleo y hoja de
oro acompañada por el ramillete espiritual con el que sus
parroquianos prepararon esta fiesta.