El Sr. Obispo Don Mario De Gasperín manifestó su cariño a los peregrinos que iniciaron su
caminar para llegar a los pies de la Santísima Virgen de Guadalupe
en el Tepeyac.
Hoy la Liturgia de la
Palabra en la Santa Misa nos recuerda la parábola del sembrador. Y
el Obispo dijo a los miles de peregrinos, que esta
peregrinación es como una lluvia que baja del cielo y ablandará
sus corazones.
Refiriéndose a la Palabra de
Jesús nos ha recordado que es de vida eterna, y que tenemos la
dicha de tener la Palabra de Dios porque la Iglesia nos la da por
medio de sus ministros. El Papa siembra la palabra junto con sus
obispos, sacerdotes, catequistas y padres de familia. Mostrando que
nuestro Dios es cercano a nosotros, tiene oídos y nos escucha, tiene
boca y nos habla, tiene corazón y nos ama.
El fruto abundante en la
parábola del sembrador depende de la tierra, de nosotros. La
semilla, la Palabra es buena. Disponer el corazón es nuestra
responsabilidad y Dios respeta nuestra libertad, y nos da como en el
caso de la Peregrinación muchos medios para aprovecharla.
Será una semana de abundante
lluvia de la Palabra de Dios, muchos trabajan con generosidad y
esfuerzo, quitemos la hierba para que esta peregrinación deje buenos
frutos en nuestro corazón.
El pastor
diocesano también
agradeció las oraciones realizadas por el durante el año de jubileo
de aniversario por motivo de su ordenación episcopal, se encomendó a
los peregrinos para que pueda continuar dando su servicio.
Para más información de esta
peregrinación de la Diócesis de Querétaro al Tepeyac visite:
http://www.peregrinosdequeretaroaltepeyac.org