Pbro. Lic. José Luis Salinas Ledesma
Presidente de la Comisión Diocesana de Pastoral Profética
1. LECTURA DEL TEXTO: Lucas 1,1-4; 4,14-21
(Se pide la luz del Espíritu Santo. Cada uno lee en su Sagrada Escritura)
En aquel tiempo, después de que Jesús leyó en la sinagoga un pasaje del libro de Isaías, dijo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de oír”.
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”
Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”.
Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra.
Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria”.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un barranco del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de ahí. Palabra del Señor.
Repasar el texto leído
(Se pregunta a los participantes y responden leyendo los versículos en su Biblia)
¿Qué dijo Jesús después de que leyó el pasaje de Isaías? v.21
¿Qué admiraba la gente de Jesús y qué se preguntaba? v.22
¿Qué refrán le aplican a Jesús y qué le exigen? v.23
¿Dónde no es bien recibido un profeta? v.24
¿Qué sucedió en tiempos del profeta Elías? v.25
¿A quién fue enviado el profeta Elías? v.26
¿Quién fue purificado en tiempos del profeta Eliseo? v.27
¿Cómo reaccionaron las personas de la sinagoga que escucharon a Jesús? V.28
¿A dónde lo llevaron y para qué? v.29
¿Cómo reaccionó Jesús ante quienes lo querían despeñar? v.30
Explicación del texto
Cuando Jesús dice hoy se ha cumplido la Escritura que han escuchado, refleja el poder de la Palabra divina. Indica que la salvación se está haciendo presente en la persona de Jesús, su presencia es mantenida por el don Espíritu Santo que hace que la palabra divina se experimente continuamente. Quedaron admirados ante el encanto y la elocuencia de Jesús, literalmente está escrito en tiempo imperfecto. ¿No es éste el hijo de José? Se debe suponer un tiempo largo en el texto para entender el cambio que seguramente no fue repentino de quienes lo escuchaban.
Lucas ya ha hablado anteriormente en su evangelio que Jesús nació virginalmente de María, no hay problema que ahora se refieran solamente a José ¿no es hijo de José?, Mateo habla del “hijo del carpintero”, los judíos piensan que lo conocen pero no alcanzan a descubrir que es el Mesías. Los nazarenos quieren que Jesús realice milagros en su presencia para creerle, pero en realidad Jesús exige la confianza en él independientemente de los milagros, él mismo ha dicho que es un signo, su presencia, su persona. Jesús se compara con Elías y la falta de agua, con Eliseo y la curación de Naamán; lo mismo que estos profetas Jesús se dirigirá a pueblos extranjeros. Puede ser que los gentiles no sean necesariamente los más dignos, pero Dios los ha elegido para sí por pura misericordia.
2. MEDITACIÓN DEL TEXTO
(Cada participante puede compartir su reflexión personal)
Este pasaje nos presenta la manifestación pública de Jesús, que comienza en la sinagoga de Nazaret que es la tierra donde se había criado. Pronto se encuentra con el rechazo y la oposición de su gente. Él comienza su actividad guiado por el Espíritu Santo en la sinagoga, lugar de encuentro de la comunidad, es el lugar donde se acude a escuchar la Palabra de Dios, que mejor lugar para que Jesús Palabra eterna se haga oír al pueblo, porque ha venido a salvar al pueblo.
Después de la lectura del texto de profeta Isaías, se sentó para enseñar, todos los que lo escuchaban estaban admirados por la sabiduría que salía de sus labios. Todos los ojos de los asistentes estaban fijos en él, esperaban algo maravilloso que demostrara lo que habían escuchado que había hecho en otras partes. Jesús no viene sólo a realizar milagros, él viene a cumplir la liberación del pueblo de Israel, liberación de la que hablaba el texto de Isaías que leyó en la sinagoga. Esa liberación es la que cumple Jesús en su persona, con su palabra, con toda su actividad. Los israelitas eran todavía un pueblo conquistado, oprimido y dividido, pero rechazan a quien puede darles la verdadera libertad. Algunos quedaron sorprendidos, pero otros dijeron: ¿Quién puede pensar que es el mesías? No lo podían aceptar, especialmente si no da muestras de señales milagrosas. ¿Cómo podía Jesús el hijo de José el carpintero, hijo de María, decir que es el Mesías? La gente se enfureció y trataban de matarlo. Esto confirma lo que escribió san Juan en su evangelio: “Vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron. A cuantos lo recibieron, a todos aquellos que creen en su nombre, les dio poder para ser hijos de Dios” (Jn 1,11).
Jesús sigue presente en nuestros templos, nos sigue hablando cada domingo por medio de la palabra que se proclama, por el poder del Espíritu Santo el pan y el vino se convierten en su cuerpo y en su sangre. La salvación que Jesús trae se actualiza, qué maravilloso don. Pero que pena que muchos desean y piden a Jesús milagros para creer que existe verdaderamente o que es Dios. No ha venido para sorprendernos con los milagros, ha venido para liberarnos de toda atadura, de toda esclavitud. Jesús va más allá de la simple sensación, el quiere habitar en el corazón del hombre, porque de ahí sale lo que lo mancha y lo puede condenar. No dejemos pasar a Jesús de largo, abramos como Zaqueo las puertas de nuestra vida para que habite ahí. Que no seamos oyentes olvidadizos, que no se interesan en el mensaje de salvación, o que escuchándolo no le hagamos caso. Dejemos que Jesús nos transforme, y nos dé la libertad plena.
3. COMPROMISO PERSONAL Y COMUNITARIO
(Cada participante puede proponer compromisos personales y comunitarios)
- articipar plena, conciente y activamente en la celebración dominical de la Eucaristía, en familia si es posible
- Poner atención a la proclamación de la Palabra evitando todo tipo de distracción que me impida entender el mensaje.
- Si participo en el ministerio de la Palabra, prepararme para leer con claridad de tal manera que todos entiendan lo que dice el texto.
- Hacer un propósito para trabajar durante la semana, a partir del mensaje que escuché.
- Comentar el mensaje de la Palabra en familia, para compartir la riqueza de lo que a cada uno Dios le ha dado.
4. ORACIÓN (Acción de gracias)
TU ERES PROFETA, SEÑOR
Que nos llamas a la vida y nos llenas de luz,
que nos inundas de alegría y nos llevas a la verdad,
que nos alimentas y nos fortaleces con la Eucaristía.
Que nos invitas a ser fuertes y firmes en la fe,
que nos animas en tiempos de dificultades,
que nos descubres el rostro de Dios.