SUBSIDIOS

 

 

LECTIO DIVINA II


 

Pbro. Lic. José Luis Salinas Ledesma

Presidente de la Comisión Diocesana de Pastoral Profética

 

 

(Invocación al Espíritu Santo)

 

1. LECTURA DEL TEXTO (1 Tes 1,1-10)

 

Pablo, Silvano y Timoteo a la iglesia de los Tesalonicenses, que es de Dios Padre y de Jesucristo, el Señor. A ustedes, gracia y paz. Damos gracias continuamente a Dios por todos ustedes y siempre los recordamos en nuestras oraciones. Ante Dios, que es nuestro Padre, hacemos memoria de la vitalidad de su fe, del esfuerzo de su amor y de la firme esperanza que han puesto en nuestro Señor Jesucristo. Conocemos bien, hermanos amados de Dios, cómo fueron elegidos. Porque el anuncio de nuestro evangelio no se redujo sólo a palabras, sino que estuvo acompañado de poder, de la acción del Espíritu Santo y de gran persuasión. Saben de sobra que todo lo que hicimos entre ustedes fue para su bien. Por su parte, siguieron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la palabra en medio de grandes dificultades, pero con la alegría que viene del Espíritu Santo. De esta manera han llegado a ser modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. Y no sólo en Macedonia y Acaya ustedes han difundido la palabra del Señor, sino que por todas partes se ha extendido la fama de su fe, de suerte que nada tenemos que añadir por nuestra parte. Ellos mismos cuentan el recibimiento que nos dieron y cómo ustedes se convirtieron a Dios, abandonando a los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar que su Hijo Jesús, a quien resucitó de entre los muertos, se manifieste desde el cielo y nos libere de la ira que se acerca.

 

Con su Biblia en mano repasamos el texto respondiendo las siguientes preguntas:

 

¿Quiénes mandan la carta a los tesalonicenses v.1? ¿Qué recuerdan de los tesalonicenses v.3? ¿Cómo fue el anuncio del evangelio a los tesalonicenses v.5? ¿Cómo respondieron los tesalonicenses al anuncio del evangelio v.6? ¿Por qué son modelo los tesalonicenses en Macedonia y Acaya vv.7-8? ¿Cómo manifestaron su conversión los tesalonicenses vv. 9-10?

 

Para comprender mejor el texto tomemos en cuenta lo siguiente:

 

- La carta a los tesalonicenses es la primera carta de Pablo y es el primer escrito del Nuevo Testamento, la escribió en Corinto entre los años 50-51.

 

- Aunque en el saludo se habla de Pablo, Silvano y Timoteo, no es una carta escrita por los tres. Pablo es el único responsable. Refleja más bien, la preocupación de Pablo por compartir la tarea apostólica con sus colaboradores más cercanos.

 

- Esta carta expresa un cariño profundo por esa comunidad, comparada con el amor que expresa en su carta a los filipenses.

 

- La fundación de la Iglesia de Tesalónica, aconteció en el año 49-50, Pablo llegó ahí expulsado de Filipos. Enseña las Escrituras en la sinagoga a los judíos, explicándoles que Cristo tenía que padecer y resucitar de entre los muertos.

 

- Es una carta sencilla, sin muchas complicaciones, llena de optimismo, de alegría, abundan las acciones de gracias a Dios.

 

- Los cristianos fueron acusados por los judíos de revoltosos y de menos preciar al Imperio romano, porque afirmaban que Jesús era rey. Pablo y otros cristianos tuvieron que salir de Tesalónica.

 

- Pablo estaba preocupado, pues, la mayoría de los que habían creído eran paganos y podían abandonar la fe por las tribulaciones que estaban padeciendo.

 

  • La carta a los tesalonicenses es la primera carta de Pablo y es el primer escrito del Nuevo Testamento, la escribió en Corinto entre los años 50-51.

2. MEDITACIÓN DE LA PALABRA ESCUCHADA

 

San Pablo deja ver en esta carta que su corazón está lleno de gozo y agradecimiento. La comunidad cristiana se ha formado y consolidado en tan poco tiempo, que sólo puede deberse a la intervención divina y a la respuesta favorable de los que escucharon el evangelio y creyeron en Jesús. Esta carta está dirigida a la “iglesia”de los tesalonicenses, a la comunidad, no a un individuo en particular. La iglesia de los tesalonicenses es la asamblea, la comunidad de fe; se distingue de las demás personas porque está formada por los que han aceptado la salvación de Dios otorgada en Jesucristo. Con razón dice que es de Dios Padre y de Jesucristo el Señor (1,1). Vemos a una iglesia realmente unida, con una identidad clara de que han sido llamados para formar el nuevo pueblo de Dios, creciendo juntos, luchando unidos, dando testimonio creíble a los demás. Pablo concluye el saludo deseándoles gracia y paz, es un saludo y al mismo tiempo una bendición que encierra: amor, reconciliación, perdón, alegría; en una palabra les desea plenitud de salvación.

 

Pablo da gracias a Dios maravillado por la acción de Dios en la comunidad. El recuerdo de la comunidad se transforma en oración, orar por alguien es abogar en su favor. La oración siempre ha sido y seguirá siendo fuerza de la misión cristiana. La comunidad se ha distinguido por su fe, esperanza y caridad, (1,3) en medio de un ambiente de una ciudad portuaria pagana y corrupta. La fe es una actitud de adhesión al mensaje cristiano, introduce en el mundo de la salvación y de la luz mientras los demás viven en las tinieblas. La fe de los tesalonicenses es activa, produce obras, desemboca en la conversión, en la coherencia de su vida en conformidad con la nueva existencia de creyentes. El amor de la comunidad es esforzado, no se reduce a sentimientos o deseos. Amar de veras exige entrega, desprendimiento, generosidad. La esperanza es espera confiada de un futuro glorioso, es paciencia, perseverancia. En ella se encuentra una inagotable fuente de alegría, mientras que los que carecen de esperanza viven condenados a una irremediable tristeza. La fe, el amor y la esperanza son componentes fundamentales de la existencia cristiana.

 

Pablo recuerda a los tesalonicenses cómo acogieron el evangelio en medio de tribulaciones, pero con profunda alegría (1,6). La Iglesia nace de la Palabra proclamada y acogida. La acogida del evangelio como Palabra de Dios, tiene efectos desproporcionados a una palabra meramente humana. La Palabra de Dios es “acontecimiento”, influye sobre ellos, los invade, los penetra. La Palabra de Dios los ha llevado a superar las dificultades, a ser imitadores de los apóstoles y del mismo Señor Jesucristo, gracias a la acción y la fuerza del Espíritu Santo. Esto los ha convertido en verdaderos modelos de vida cristiana para Macedonia y Acaya (1,7-8), dos provincias en que estaba dividida Grecia. Ser “modelo, ejemplo” no significa perfección moral, pues sabemos bien que había defectos y problemas, pero la comunidad respondió adecuadamente al llamado. La Palabra de Dios ha resonado en sus corazones, su fe se ha difundido, la comunidad ha compartido la cruz de Jesús, han entendido el misterio pascual, para vivir hay que morir.

 

3. COMPROMISO PERSONAL Y COMUNITARIO

 

La palabra de Dios nos educa, nos cuestiona. A partir del mensaje que hemos recibido debemos dar una respuesta adecuada a la situación de nuestra Iglesia y de nuestra persona. ¿A qué nos compromete la Palabra que hemos escuchado?

 

- Recibir el Kerigma que me lleve a un encuentro vivo con Jesucristo y a la conversión personal.

 

- Tomar conciencia de que soy parte de la Iglesia,  y contribuir a su crecimiento con mi oración, mi testimonio, y mi ayuda material en la medida de mis posibilidades.

 

- Formar parte de una pequeña comunidad, donde madure mi experiencia cristiana, viviendo la fe, la esperanza y la caridad.

 

- Ser un signo y modelo de fe para mi familia y mi comunidad.

 

Nuestros Obispos en Aparecida nos dicen:

 

“Desde la primera evangelización hasta los tiempos recientes, la Iglesia ha experimentado luces y sombras. Escribió páginas de nuestra historia de gran sabiduría y santidad. Sufrió también tiempos difíciles, tanto por acosos y persecuciones, como por las debilidades, compromisos mundanos e incoherencias, en otras palabras, por el pecado de sus hijos, que desdibujaron la novedad del Evangelio, la luminosidad de la verdad y la práctica de la justicia y de la caridad. Sin embargo, lo más decisivo en la Iglesia es siempre la acción santa de su Señor” (DA 5).

 

“Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado. Con los ojos iluminados por la luz de Jesucristo resucitado, podemos y queremos contemplar al mundo, a la historia, a nuestros pueblos de América Latina y el Caribe, y a cada una de sus personas” (DA18).

 

 

4. ORACIÓN

 

Señor, permíteme aprender de Pablo:

reconocer que Dios es Padre de todos y

que todos somos hermanos;

estar seguro de que Jesús es el Señor,

el Resucitado, el Señor de la vida.

Buscar la vida en cada momento y

en todas mis decisiones;

ser mensajero de paz, una persona de

gracia y reconciliación.

Dirigirme a los demás con cariño y

preocupación por su bien,

salir al encuentro de mi prójimo con

reverencia, tacto y delicadeza.

Ser amables con quienes me simpatizan y

con quienes me es difícil convivir;

tratar a todos como hermanos, sin importar

su condición social.

Este portal diocesano es un servicio diseñado y desarrollado por la RIIAL Querétaro                                                                                            Webmaster