SUBSIDIOS

 

 

LECTIO DIVINA V


 

Pbro. Lic. José Luis Salinas Ledesma

Presidente de la Comisión Diocesana de Pastoral Profética

 

 

(Invocación al Espíritu Santo)

 

1. LECTURA DEL TEXTO (2 Tes 1,3-12)

 

Hermanos, continuamente debemos dar gracias a Dios por ustedes. Es justo que así lo hagamos, porque crece su fe y aumenta el amor que todos ustedes se tienen unos a otros. Esto hace que nos sintamos orgullosos de ustedes en medio de las iglesias de Dios; orgullosos de su constancia y su fe en medio de todas las persecuciones y sufrimientos que soportan. Todo esto es una demostración del justo juicio de Dios, que quiere hacerlos dignos de su reino, por el que padecen. Puesto que Dios es justo, retribuirá con sufrimiento a los que les ocasionan sufrimiento; y ustedes, los que sufren, descansarán con nosotros cuando Jesús, el Señor, se manifieste desde el cielo con sus poderosos ángeles; cuando aparezca entre llamas de fuego y pida cuentas a los que no quieren conocer a Dios ni obedecer al evangelio de Jesús, nuestro Señor. Estos sufrirán el castigo de una perdición eterna, lejos de la presencia del Señor y de su glorioso poder, cuando venga en aquel día y se manifieste lleno de gloria a los suyos y de esplendor a todos los que han creído en él; porque ustedes han creído nuestro anuncio. Por eso oramos sin cesar por ustedes, para que nuestro Dios los haga dignos de su llamada y con su poder lleve a término todo buen propósito o acción inspirada por la fe. Así, el nombre de nuestro Señor Jesucristo será glorificado en ustedes, ustedes en él, según la gracia de nuestro Dios y de Jesucristo, el Señor.

 

Con su Biblia en mano repasamos el texto respondiendo las siguientes preguntas:

 

¿Por qué da gracias a Dios san Pablo y sus compañeros v.3? ¿De qué se sienten orgullosos v.4?

¿Qué significa el sufrimiento que están padeciendo los tesalonicenses v.5? ¿En qué consistirá el juicio de Dios vv.6-7? ¿Qué pasará a los que no quieren conocer a Dios ni obedecer su evangelio, cuando a parezca el Señor v. 9? ¿Cómo se manifestará a los que han creído en él v.10? ¿Para qué oran sin cesar los apóstoles por los tesalonicenses v.11?

 

Para comprender mejor el texto tengamos en cuenta lo siguiente:

 

- Pablo escribe su segunda carta a los tesalonicenses desde Corinto, meses después de la primera, en el año 51.

 

- Los tesalonicenses se mantienen firmes en la fe, continúan sufriendo por el Reino de Dios.

 

- El motivo que llevó a Pablo escribir una segunda carta fue que quizás no se había explicado con suficiente claridad sobre la fecha de la venida gloriosa de Señor. Los tesalonicenses tienen nuevas inquietudes debido al retraso de la venida.

 

- Otro motivo pudo ser que alguna persona anduviera predicando cosas contrarias a lo que Pablo había dicho de la segunda venida, creando falsas expectativas.

 

- La tensión sobre la llegada inminente del Señor había crecido tanto hasta el punto de que muchos dejaron de trabajar, pensaban que lo único importante era preparar el espíritu para el gran día

 

- Pablo les escribe para ilustrar sus mentes y aquietar sus ánimos.

 

- Esta carta confirma el mensaje central de la primera, aunque introduce nuevos matices según la situación que está viviendo la comunidad en ese momento.

 

 

  • Pablo escribe su segunda carta a los tesalonicenses desde Corinto, meses después de la primera, en el año 51.

2.- MEDITACIÓN DE LA PALABRA ESCUCHADA

 

En este texto, san Pablo vuelve mostrarse orgulloso de la comunidad de los tesalonicenses, como ya lo había manifestado en su primera carta. El motivo es que la fe de estos cristianos sigue creciendo y aumenta el amor que se tienen unos a otros. La comunidad de los tesalonicenses está haciendo realidad el ideal cristiano de toda comunidad, hacer vida el mandamiento de amor que Jesús dejó a sus discípulos; es una comunidad que aceptó con docilidad la Palabra del evangelio proclamada por san Pablo y han permitido que Dios actúe en los corazones de cada uno. Esto solamente es posible cuando se ha tenido un verdadero encuentro personal y vivo con Jesús, de tal manera que él transforma el horizonte de la vida y le da nuevo sentido a la existencia. El crecimiento de la fe sólo es posible gracias a los auxilios interiores del Espíritu Santo y la docilidad de la persona. Por eso san Pablo eleva su oración agradecido con Dios, por las maravillas que está realizando en esta comunidad. Está orgulloso de ellos porque a pesar de las persecuciones y sufrimientos que soportan, son  constantes en la vivencia de su fe, de tal manera que siguen siendo ejemplo a seguir entre otras comunidades de cristianos.

 

San Pablo les enseña que con el sufrimiento que están padeciendo Dios los quiere hacer dignos del reino eterno que vendrá. Ya el mismo Jesús nos enseñó que para vivir hay que morir, para reinar se debe pasar por la cruz. El sufrimiento y el dolor es una realidad inevitable en este mundo, pero a la luz del misterio pascual de Cristo (muerte y resurrección) se puede transformar en redención. No significa que se deba ser masoquista y gozar con el sufrimiento, el mismo Jesús no lo vivió así, pero si para vivir la vida de Dios y hacer su voluntad es necesario pasar por el sufrimiento, se debe enfrentar con firmeza por ganar y alcanzar un bien mayor, la vida eterna prometida en Cristo, el Salvador. El sufrimiento purifica a la persona, como el oro en el fuego es purificado, así se descubre el hombre limitado, y entiende la necesidad de Dios, ayudándole a confiar más en la fuerza que viene de lo alto y menos en su fuerzas limitadas.

 

El hombre que hace el mal no quedará sin castigo, dice san Pablo, Dios que es justo retribuirá con sufrimiento a los que ocasionan el sufrimiento. La maldad sólo puede traer males para quienes la cometen, y ya desde esta vida, no es necesario esperar hasta el día del juicio. Dios pedirá cuentas a todos, a los que no han querido conocer a Dios, pero también a quienes conociéndolo no han querido obedecer su evangelio, estos sufrirán el castigo de una perdición eterna, lejos de la presencia del Señor y de su glorioso poder. Quienes conscientemente han rechazado a Jesús ahora no será diferente el día del juicio, no podrán permanecer en su presencia porque no se sentirán dignos, ahí será el llanto y la desesperación dijo Jesús. Pero para quienes han creído, el Señor se manifestará lleno de gloria y esplendor, y entonces los sufrimientos de este mundo no serán nada en comparación con la gloria eterna que se manifestará al fin. La vida eterna se gana desde ahora haciendo el bien, por eso san Pablo ora por los cristianos de Tesalónica para que Dios los haga dignos de la salvación  y con su poder lleve a término todo buen propósito o acción inspirada por la fe. El día de la segunda venida y el juicio de Dios es un hecho, pero el día no es conocido, mientras llega, todos debemos estar trabajando comprometidos con nuestra sociedad haciendo el bien, construyendo el Reino de Dios en nuestra vida y en nuestro mundo, con la esperanza cierta de la vida eterna.

 

 

3. COMPROMISO PERSONAL Y COMUNITARIO

 

Comentar en el grupo: ¿Qué compromiso te sugiere la Palabra de Dios que hemos meditado?

 

- Construir relaciones de fraternidad y caridad entre los pastores y los fieles, de tal manera que se haga realidad la comunión eclesial.

 

- Debemos contribuir a formar comunidades o grupos en los que se viva el mandamiento del amor que nos dejó Jesús, así nuestra Iglesia será más creíble.

 

- Escuchar la voz de nuestros pastores: el Papa, los Obispos y los sacerdotes que nos guían por el camino de la voluntad de Dios.

 

- Ser responsables de la construcción del Reino de Dios con nuestras obras y que la vida eterna se gana desde ahora aquí en la tierra.

 

- Orar por nuestra Iglesia, para que siga siendo sacramento de salvación para todo el mundo.

 

  • Construir relaciones de fraternidad y caridad entre los pastores y los fieles, de tal manera que se haga realidad la comunión eclesial.

4. ORACIÓN

 

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.

Tú eres el Hijo único del Padre.

 

Tú, rotas las cadenas de la muerte,

abriste a los creyentes

el reino del cielo. 

 

Tú te sientas a la derecha de Dios

en la gloria del Padre.

 

Creemos que un día

has de venir como juez.

 

Te rogamos, pues,

que vengas en ayuda de tus siervos,

a quienes redimiste

con tu preciosa sangre.

 

Haz que en la gloria eterna

nos asociemos a tus santos.


Salva a tu pueblo, Señor,

y bendice a tu heredad.

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