
Pbro. Lic. José Luis Salinas Ledesma
Presidente de la Comisión Diocesana de Pastoral Profética
(Invocación al Espíritu Santo)
1. LECTURA DEL TEXTO (1 Cor 5,1-13)
Es de conocimiento público que entre ustedes hay un caso de lujuria de tal gravedad, que ni siquiera entre los no cristianos suele darse, pues uno de ustedes vive con su madrastra como si fuera su mujer. Y ustedes andan tan orgullosos, cuando deberían lamentarse y excluir de entre ustedes al que ha cometido tal acción. Pues yo, por mi parte, aunque estoy corporalmente ausente, me siento presente en espíritu, y, como tal, he juzgado ya al que así se comporta. Reunido en espíritu con ustedes, en nombre y con el poder de nuestro Señor Jesucristo he decidido entregar ese individuo a Satanás, para ver si, destruida su condición pecadora él se salva el día en que el Señor se manifieste. El asunto no es como para presumir. ¿No saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Supriman la levadura vieja para que sean masa nueva, como panes pascuales que son, pues Cristo, que es nuestro cordero pascual, ha sido ya inmolado. Así que celebremos fiesta, pero no con levadura vieja, la de la maldad y la perversidad, sino con los panes pascuales de la sinceridad y de la verdad. Cuando les escribí en mi carta que no se mezclaran con los lujuriosos, no me refería a todos los lujuriosos de este mundo, ni a todos los avaros, ladrones e idólatras, pues en tal caso tendrían que salir de este mundo. Lo que pretendí decirles es que no se relacionaran con nadie que, siendo hermano en la fe, fuera lujurioso, avaro, idólatra, ultrajador, borracho o ladón; con un hombre así, ¡ni sentarse a la mesa! ¿A caso me corresponde juzgar a los que no pertenecen a la Iglesia? ¿No les toca más bien juzgar a quienes sí forman parte de ella? A los de fuera, Dios los juzgará. Aparten, pues, al malvado de entre ustedes.
Con su Biblia en mano repasamos el texto respondiendo las siguientes preguntas:
¿Cuál es el caso de lujuria que se vive en la comunidad v.1? ¿Cuál es la actitud de la comunidad ante tal caso y qué les pide San Pablo v.2? ¿Qué ha decidido San Pablo con respecto al que ha cometido tal desorden v.5? ¿Por qué no deben presumir de tal caso v.6? ¿Qué les manda San Pablo vv.7-8? ¿Qué les quería decir San Pablo en la carta anterior que les había enviado vv.10-11? ¿A quiénes debe juzgar la comunidad v.12? ¿Qué pasará con los de fuera v.13?
Para comprender mejor el texto tengamos en cuenta lo siguiente:
- Pablo escribió la primera carta a los corintios como respuesta directa a informaciones que le habían llegado de Corinto por dos vías distintas:
Por un lado, se ha enterado por medio de informaciones orales (1,11; 5,1; 11,17) de algunos asuntos irregulares en la vida de la comunidad: las divisiones entre los miembros de la comunidad, la indiferencia de la comunidad en el caso del incesto, la discriminación contra los pobres.
Por otro lado Pablo ha recibido una carta (7,1) donde se le pregunta qué hacer ante varios asuntos problemáticos dentro de la comunidad: la sexualidad, el matrimonio, el consumo de la carne inmolada a los ídolos y tensiones respecto a los dones espirituales.
- La Iglesia de Corinto tendría cuatro años de haber sido fundada cuando Pablo les escribió esta carta.
- La ciudad de Corinto era próspera y cosmopolita con población romana, griega y oriental. Su posición geográfica le permitió desempeñar la función de enlace entre el norte y el sur. Mediante sus puertos también era enlace entre el oeste y el este.
- La antigua ciudad de Corinto tenía fama de inmoral. La nueva ciudad se caracterizaba por el sincretismo cultural y religioso. Sin embargo no había cambiado mucho en la inmoralidad propio de las grandes ciudades y puertos. Situación que afectaba a los miembros de la comunidad cristiana.
2. MEDITACIÓN DE LA PALABRA ESCUCHADA
El caso del incesto consiste en un padre de familia, enviudado y vuelto a casar, se muere o por algún motivo abandona el hogar, dejando sola a su segunda esposa, que probablemente era mucho más joven que él, es tomada por mujer por uno de sus hijos. Aunque para nuestra sociedad actual esta relación pudiera ser calificada sólo como irregular, para el mundo judío y grecorromano era incestuosa en alto grado. Las culturas de la antigüedad prohibían en forma absoluta que padre e hijo tuvieran relaciones con una misma mujer. Visto como una combinación de robo y traición, este acto degradaba al padre –vivo o difunto– en forma tan profunda que amenazaba el orden social.
Pablo se extraña de que los corintios permitan sin hacer nada ese desorden en la comunidad. Una persona que no quiere vivir el mensaje del evangelio debe ser excluida de la comunidad cristiana. El pecado de un cristiano repercute en toda la comunidad, por eso la Iglesia tiene que sentirse responsable de la reconciliación del pecador. Los pecados no son asunto privado entre el pecador y Dios, Pablo dice que la Iglesia tiene la responsabilidad de urgir fraternalmente y ministerialmente a través de los sacramentos la santidad de cada uno de sus miembros. Y cuando la santidad se rompe, tiene también la responsabilidad de amonestar y corregir fraternalmente. Esta situación nos invita a recuperar el sentido eclesial del sacramento de la penitencia.
Este pasaje nos pone frente a un problema que se sigue dando en nuestros días. ¿Qué diría hoy san Pablo a esos cristianos que viven en condiciones matrimoniales no conformes con la ley de la Iglesia o a quienes llevan una vida sexual desordenada? Pablo dice que ha decidido entregar ese individuo a Satanás, esta declaración no deja de ser difícil de interpretar, seguramente indica la exclusión de la persona de la vida comunitaria, fuera de la gracia divina que comunica la Iglesia a quienes le pertenecen, el pecador queda a merced de los poderes demoníacos; esa situación de exclusión le hará tomar conciencia de su situación pecadora y lo conducirá a la conversión y por consiguiente a la salvación.
La vida sujeta al pecado es comparada por san Pablo con la “levadura”. Según la prescripción de Ex 12,15-20 la fiesta judía de la pascua debía celebrarse únicamente con pan ázimo, es decir sin levadura. Se debía retirar y destruir todo resto de levadura vieja. Con su muerte y resurrección Cristo ha inaugurado una pascua nueva y eterna. El cristiano que quiere vivir verdaderamente su fe, debe eliminar todo rastro de vieja levadura de pecado, debemos presentarnos como una ofrenda agradable a Dios, libre de cualquier tipo de maldad, no se puede vivir con Cristo sin renunciar al pecado, sin conversión constante. El cristiano debe ser un hombre nuevo transformado por la gracia de Dios.
En una carta anterior Pablo les había advertido del riesgo que corría la Iglesia de Corinto de verse seducida y contaminada por el clima de lujuria reinante en la ciudad. No se les está invitando a romper todo contacto con el mundo pagano pecador, se trata más bien de estar firmes en la fe para que no se dejen seducir y evitar vivir como los de fuera. Hoy mismo vivimos un mundo erotizado, solamente mediante una fuerte comunión con Jesús y aprovechando los medos que la Iglesia nos ofrece podemos vivir libres de la esclavitud a la que conduce el placer.
3. COMPROMISO PERSONAL Y COMUNITARIO
- Sentirnos responsables de ayudar a los hermanos que falla en la Iglesia, buscar su corrección y no sólo mostrarles el rechazo.
- Que los matrimonios cristianos sean un testimonio vivo de la gran dignidad que Dios le ha concedido a la unión matrimonial.
- Que los padres de familia enseñen a sus hijos el verdadero sentido y valor de la sexualidad
4. ORACIÓN
Te adoramos, Espíritu divino, que habitas en nosotros
y nos regalas tus siete dones a fin de que podamos vivir.
Gracias por ser Dios en nosotros.
Eres el aire que respiramos, la luz amable
que nos hace atractivos a los ojos de Dios y
nuestros hermanos, la mano de Dios que nos
toca tiernamente.
Enciende en nosotros una gran bondad
por todo lo que tiene vida, la alegría de vivir y
de promover la paz, y una amistad firme con
los pobres de esta tierra.
Espíritu Santo, tú eres el alma de nuestras súplicas;
danos sabiduría, par que nos
entendamos bien, y disposición para
ayudarnos en la necesidad.
Me abro a tu acción en mí.
sé el don de Dios presente en mi vida
y en medio de quienes me rodean. Amén.