
Pbro. Lic. José Luis Salinas Ledesma
Presidente de la Comisión Diocesana de Pastoral Profética
(Invocación al Espíritu Santo)
1. LECTURA DEL TEXTO (1 Cor 12,1-11)
En cuanto a los dones del Espíritu, no quiero, hermanos, que sigan en la ignorancia. Como saben, cuando no eran cristianos, se dejaban arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos. Por eso quiero que sepan, que nadie que hable movido por el Espíritu de Dios puede decir: “Maldito sea Jesús”. Como tampoco nadie puede decir: “Jesús es Señor”, si no está movido por el Espíritu Santo. Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de actividades, pero uno mismo es el Dios que activa todas las cosas en todos. A cada uno se le concede la manifestación del Espíritu para el bien de todos. Porque a uno Dios, a través del Espíritu, le concede hablar con sabiduría, mientras que a otro, gracias al mismo Espíritu, le da un profundo conocimiento. Por el mismo Espíritu, Dios concede a uno el don de la fe, a otro el carisma de curar enfermedades, a otro el poder de realizar milagros, a otro el hablar de parte de Dios, a otro el distinguir entre espíritus falsos o verdaderos, a otro el de hablar un lenguaje misterioso y a otro, en fin, el don de interpretar ese lenguaje. Todo esto lo hace el mismo y único Espíritu, que reparte a cada uno sus dones como él quiere.
Con su Biblia en mano repasamos el texto respondiendo las siguientes preguntas:
¿Cuál es el tema de este texto? v.1 ¿Qué pasaba cuando los corintios no eran cristianos? v.2 ¿Quién puede decir “Jesús es Señor”? v.3 ¿Hay diversidad de carismas, pero…? v.4 ¿Hay diversidad de servicios, pero…? v.5 ¿Hay diversidad de actividades, pero…? v.6 ¿Para qué se concede la manifestación del Espíritu? v.7 ¿Cuáles son los dones del Espíritu? vv.8-10 ¿Quién da los dones y cómo? v.11
Para comprender mejor el texto tengamos en cuenta lo siguiente:
- San Pablo no quiere que los corintios vivan en la ignorancia respecto a los dones espirituales. Dios ha concedido muchos dones a esta comunidad cristiana, pero están confundidos con ciertas prácticas paganas en las que participaban celebrando a sus ídolos antes de convertirse. Se trataba de ciertos ritos entusiastas y extáticos.
- Algunos miembros de la comunidad, creían que había un Jesús terreno y un Jesús glorioso resucitado.
- En los capítulos 12-14 de esta carta San Pablo aborda el tema de los carismas. El capítulo 13 es el centro y nos explica el carisma supremo que es el “amor”.
- Don o carisma es cualquier gracia que Dios concede a sus fieles independientemente del puesto que ocupan dentro de la comunidad. También se puede decir que conciertos dones especiales concedidos por el Espíritu a determinadas personas o grupos para provecho de los demás.
- Los dones se dan en el seno de la Iglesia porque es asistida por el Espíritu Santo. La abundancia de dones dentro de una comunidad cristiana, es signo de juventud y fervor, de entusiasmo y vitalidad.
2. MEDITACIÓN DE LA PALABRA ESCUCHADA
La presencia de Dios en el corazón de los hombres nunca es estéril, siempre da mucho fruto, signo de ello son los dones con los que enriquecía el Espíritu Santo a las primeras comunidades de cristianos como lo vemos en este texto que estamos meditando. La comunidad de Corinto debió ser especialmente agraciada con muchos dones en sus miembros. Pero al mismo tiempo se corre el peligro del individualismo, se sobrevaloraban exageradamente las experiencias carismáticas. Quienes reciben los dones pueden sentirse merecedores de ellos y sentirse que valen más que los demás, provocando con esto la división en el seno de la comunidad. Por una parte se divinizaba al individuo poseedor de tales dones, colocándolo con frecuencia en confrontación con la comunidad; por otra parte no todos eran agraciados con carismas extraordinarios. En la comunidad de Corinto se había creado una división entre creyentes de primera –lo que poseían dones extraordinarios – y cristianos de segunda quienes pensaban que no poseían dones.
San Pablo tiene qué enseñar un criterio objetivo para explicar la validez de esas experiencias. La respuesta es abiertamente afirmativa y se concreta en dos puntos: el reconocimiento de Jesucristo como Señor y la utilidad de todos los carismas para el servicio de toda la comunidad. El Espíritu tiene un papel importantísimo en la distribución de los dones, es Dios quien pone en marcha todas las actividades por medio del Espíritu. Pablo enumera las distintas clases de carismas, señalando que todos ellos, por diversos que sean, se unifican en el mismo Dios uno y trino que los concede, y que todos los creyentes poseen su propio carisma. No hay cristianos de primera y cristianos de segunda división en la Iglesia.
Los carismas son la fuerza de Dios en una persona, que pasa a los demás y a la comunidad a través del servicio. Por eso quien tiene un carisma debe usarlo con responsabilidad, alegría y paz para el bien de todos, y no sentirse más que otros o superior a quienes tienen dones más sencillos. El Espíritu Santo, concede los dones necesarios para que nuestras comunidades o grupos crezcan unidas y podamos ayudarnos mutuamente en nuestra jornada de fe. Hoy en día también Dios se sigue derramando con mucha generosidad en su Iglesia. Son muchos los dones que el Espíritu derrama sobre ella, pero desgraciadamente, se sigue sufriendo como en el tiempo de los corintios divisiones por ese motivo. El Señor Jesús vela por el crecimiento de su Iglesia por eso la enriquece con sus dones, necesitamos discernir cuáles dones tenemos para ponerlos al servicio de la comunidad. Ninguna persona debe sentirse más que los demás por que tiene un don extraordinario, sino que debe trabajar con orgullo para hacer crecer el Reino de los cielos en este mundo, no estemos preocupados por cuántos dones tenemos, sino por servir a los hermanos con el fin de santificarnos juntos y ser llevados a la vida eterna como a siervos fieles.
3. COMPROMISO PERSONAL Y COMUNITARIO
- Reconocer que el Espíritu es el alma de la Iglesia, que le da vida y la lleva a la plenitud de Jesucristo enriqueciéndola con toda clase de dones.
- Invocar todos los días de nuestra vida al Espíritu Santo, para que ilumine nuestra mente y fortalezca nuestro corazón.
- Reconocer con sencillez y generosidad los dones que Dios ha concedido a nuestros hermanos y alegrarnos por ellos.
- No estar preocupados por los dones que no tenemos, sino reconocer los que sí tenemos y ponernos al servicio de los demás.
- Fortalecer nuestra vida espiritual con la celebración de los sacramentos, de la lectura de la Palabra de Dios y la oración personal, así estaremos en sintonía con Jesús que no vino a ser servido sino a servir, y nos pongamos al servicio del necesitado.
4. ORACIÓN
Señor Jesús, que la participación en la Eucaristía
nos una más a Ti, ilumina nuestro camino
como discípulos tuyos,
aliméntanos y fortifícanos
para vivir en servicio y entrega como Tú.
Soy parte de Ti y de la comunidad,
necesito que vengas a mí
y renueves mi compromiso de seguirte.
Quédate siempre y permíteme
vivir como tu cuerpo místico en este mundo,
mientras viva serviré a mis hermanos,
ofreciendo los dones que me has concedido
hasta que alcance la eternidad contigo
después de la muerte.
Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos. Amén.